Acerca de Care:

CARE empezó su trabajo en El Salvador en 1954. Nuestra presencia fue formalizada el 12 de septiembre de 1955, cuando CARE El Salvador  firmó un acuerdo con el Gobierno Salvadoreño. En 1980, como resultado de la Guerra Civil, CARE suspende temporalmente sus actividades en el país. Reinicia su trabajo luego de la firma de los Acuerdos de Paz, en 1993.

Actualmente, CARE El Salvador mantiene cuatro oficinas, desde las cuales se ejecutan 6 proyectos con fondos provenientes de BID, Fundación Buffet, MARN, SIS, Universidad de Wisconsin y otros donantes privados.








Nuestros Principios:


1. Promover el empoderamiento


Somos solidarios con la gente marginada y en situación de pobreza, apoyamos sus esfuerzos para tomar control de sus propias vidas y hacer prevalecer sus derechos, responsabilidades y aspiraciones. Aseguramos que las personas afectadas, estén involucradas en el diseño, implementación, monitoreo y evaluación de los programas y proyectos.


2. Trabajar en sociedad con otros


Trabajamos con los demás para maximizar el impacto de nuestros programas, construyendo alianzas y sociedades con aquellos que ofrecen y adoptan abordajes programáticos complementarios, y con aquellos que proponen e implementan políticas en defensa del ejercicio de los derechos ciudadanos.


3. Asegurar y promover la responsabilidad


Buscamos formas para hacernos responsables por la gente marginada y pobre a la cual se le ha negado sus derechos. Identificamos aquellos con una obligación hacia la gente pobre y marginada, y apoyamos y promovemos sus esfuerzos de cumplir sus responsabilidades.


4. Oponerse a la discriminación


Nos oponemos a la discriminación de sexo, raza, nacionalidad, clase social, religión, edad, habilidad física, u orientación sexual.


5. Oponerse a la violencia


Promovemos vías justas y no violentas para prevenir y resolver conflictos, haciendo notar que estos contribuyen a la pobreza y a la negación de los derechos.


6. Buscar resultados sostenibles


Al actuar sobre las causas prevalecientes de la pobreza y la negación de los derechos, desarrollamos abordajes que aseguran que nuestros programas y proyectos resulten sostenibles y fundamentales en la vida de las personas pobres y marginadas con las cuales trabajamos.


Nos hacemos responsables de promover comportamientos consistentes con estos principios, y solicitamos la ayuda de otros para hacerlo, no solamente en la programación sino también en nuestro quehacer.